Comentarios y notas
a la "Fábula de Píramo y Tisbe"
.

Se ubica en primer término y como punto de referencia cada bloque sintáctico con sentido propio. Se cita en seguida las versiones explicativas, cuando se da, de Pellicer, Salazar Mardones y Jammes por creerlas de valor inestimable para la comprensión de la Fábula. Siguen los comentarios y notas en los que se aclaran problemas de interpretación. He aquí un registro alfabético de las abreviaturas empleadas:

A Castro Adolfo de Castro, Poetas líricos de los siglos XVI y XVII, Biblioteca de Autores Españoles 32, tomo I (Madrid: Ediciones Atlas, 1966)
AS Bernardo Alemany y Selfa, Vocabulario de las obras de don Luis de Góngora y Argote (Madrid: Tip. de la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos," 1930)
Aut. Diccionario de Autoridades, ed. facs., 3 vols. (Madrid: Gredos, 1963)
Bergua Juan B. Bergua, Mitología universal, 2a ed., 2 vols. (Madrid: Ediciones Ibéricas, 1960)
Cancionero Cancionero de obras de burlas provocantes a risa, ed. Pablo Jauralde Pou y Juan Alfredo Bellón Cazabán (Madrid: Akal Editor, 1974)
Cejador Julio Cejador y Frauca, La lengua de Cervantes: gramática y diccionario de la lengua castellana en el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha (Madrid: Establecimiento Tipográfico de Jaime Rates, 1906)
Corominas Joan Corominas, Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana, 4 vols. (Berna: Editorial Francke, 1954)
Cov. Sebastián de Covarrubias Horozco, Tesoro de la lengua castellana o española (Madrid, 1611)
DA Dámaso Alonso, "Vocablos cultos de la Soledad primera," pp. 48-66; "Algunos cultismos gongorinos anteriores a la Soledad primera y no existentes en ésta," pp. 77-79; "Lista de palabras afectadas según censuras y parodias del siglo XVII," pp. 95-108. En La lengua poética de Góngora, 3a ed., RFE, Anejo XX (Madrid, 1831)
Dic. jud. Diccionario judicial que contiene la explicación de las voces que están más en uso en los tribunales de justicia. Por D. J. F. A. (Madrid, 1831)
DLE Diccionario de la lengua española, 19a ed. (Madrid: Real Academia Española, 1970)
FD R. Foulché-Delbosc, Obras poéticas de D. Luis de Góngora, 3 vols. (New York: Hispanic Society of America, 1921)
Floresta Floresta de poesías eróticas del siglo de oro, recopilada por Pierre Alzieu, Robert Jammes e Ivan Lissorgues (Toulouse: France-Ibérie Recherche, 1975)
H Gonzalo de Hoces y Córdova, Todas las obras de don Luis de Góngora en varios poemas (Madrid, 1633)
J Robert Jammes, "Notes sur La fábula de Píramo y Tisbe de Góngora," Les Langues Néo-Latines, LV (1961), pp. 1-41
Letrillas Luis de Góngora y Argote, Letrillas, ed. Robert Jammes (Paris: Ediciones Hispano-Americanas, 1963)
LPG Dámaso Alonso, La lengua poética de Góngora. Vid. DA supra
MA Martín Alonso, Enciclopedia del idioma. Diccionario histórico y moderno de la lengua española (siglos XII al XX), 3 vols. (Madrid: Aguilar, 1958)
Moliner María Moliner, Diccionario de uso del español, 2 vols. (Madrid: Gredos, 1966-1967)
P José Pellicer de Salas y Tovar, Lecciones solemnes a las obras de D. Luis de Góngora y Argote (Madrid, 1630; ed. facs. Hildesheim/New York: G. Olms, 1971)
RG Juan Ramírez de Gronda, Diccionario jurídico (Buenos Aires: Editorial Claridad, 1942)
SC Obras de Don Luis de Góngora, comentadas por D. García de Salzedo Coronel, 3 vols. (Madrid, 1636-1648)
V Juan López de Vicuña, Obras en verso del Homero español (Madrid, 1627; ed. facs. editada por Dámaso Alonso, Madrid: CSIC, 1963)
Vilanova Antonio Vilanova Andreu, Las fuentes del "Polifemo" de Góngora, 2 vols., RFE, Anejo 66 (Madrid: CSIC, 1957)


Versiones explicativas

P: "En estas quatro coplas o quartillas habla don Luis con la Musa, diziendola, q[ue] si le inspira sera la ciudad de Babilonia (mas famosa por Piramo y Tisbe muertos por vna espada misma, que por sus muros famosos) escuchada de las orejas del vulgo." (col. 776)

SM: "Citarista Dulce hija de Apolo, si solicitas el pulso al braço de mi instrumento, La ciudad de Babilonia (famosa no tanto por sus muros, ora fuessen de ladrillos, ora de adoues, qua[n]to por los dos ama[n]tes, Piramo y Tisbe, hijos suyos desdichados, cuya muerte se sabe en todo el mundo, que fue co[n] vna misma arma) serà digno sujeto de las orejas del vulgo, porq[ue] mas quiero el aplauso popular, que no el de los Tribunos." (5r0-5v0)

J: "La cité de Babylone, moins fameuse par ses murs si souvent évoqués, que par les deux amants infortunés dont les malheurs ont fait le tour du monde, tel sera, Muse, fille d'Apollon, si tu daignes guider mon bras, le sujet que je propose aux oreilles de la foule: car, n'en déplaise aux tribuns, je prétends aux applaudissements de la plèbe." (p. 17)

Comentarios y notas

La ciudad de Babilonia / famosa, no por sus muros. Tanto P como SM comentan con algún detenimiento los muros de Babilonia (P, col. 776-777; SM, 5v0-7r0). Al referirse a estos muros, se sugiere el mito de Semíramis, fundadora legendaria de la ciudad e hija de un joven sirio y de la diosa Dercitis (que fue transformada en pez). Mujer del rey Nino, se dice que fue ella quien construyó los muros que ceñían Babilonia. (Cf. Ovidio, IV, vv. 57-58: "...ubi dicitur altam / coctilibus cinxisse Semiramis urbem."

famosa, no por sus muros / ... / sino por los dos amantes, / desdichados hijos suyos, / que, muertos, y en un estoque, / han peregrinado el mundo. La fórmula estilística No A, sino B niega el primer término para afirmar el segundo: Babilonia no es recordada por sus famosas murallas, sino por aquella pareja (Píramo y Tisbe) que allí se suicidó.

famosa. DA, "Algunos cultismos gongorinos anteriores a la Soledad primera y no existentes en ésta," p. 78.

estoque. Cov.: "espadas largas, fuera de la marca, las cuales más son asadores que espadas, se llamaron estoques." Cf. Lope de Vega, Fuenteovejuna, III, vv. 1769-1774:

Liebres cobardes nacisteis;
bárbaros sois, no españoles.
Gallinas, ¡vuestras mujeres
sufrís que otros hombres gocen!
Poneos ruecas en la cinta.
¿Para qué os ceñís estoques?


Cf. también Juan Cortés de Tolosa, Lazarillo de Manzanares, ed. Giuseppe E. Lanone, Clásicos Castellanos 186 (Madrid: Espasa-Calpe, 1974), p. 135:

Para una cosa es muy buena esta dama: para llevarla un hombre a su lado, porque, como aya pena para el que pone mano a la espada, poniéndola a su braço, quedará essento della y podrá defenderse y ofender, porque un estoque mejor es que una espada.

han peregrinado. El chiste reside en que peregrinar significa tanto "andar por tierras lejos de la propia patria" como "ir en romería a algún Santuario por devocion ù otro voto" (Aut.). Góngora nos presenta, pues, a Píramo y Tisbe viajando de tierra en tierra después de muertos, paradoja burlesca que se resuelve a entenderse que es su trágica historia la que ha dado origen a que se les rinda culto y se les hagan peregrinaciones a los dos amantes suicidas.

DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 61.

fuesen de tierra cocidos / o sean de tierra crudos. Sobresale este paralelismo antitético por tratarse del primer juego de palabras del romance. Muros de tierra cocidos (i.e., de ladrillos; cf. el terracotta italiano) le sugiere al poeta el antónimo muros de tierra crudos (obsérvese como en ambos casos los adjetivos conciertan en género y número con el sustantivo "muros"), aparente alusión al adobe. Se aminora de esta forma la importancia de los muros de Babilonia a la vez que se les da a estos versos un gran tono burlesco.

Apolo y las Musas, Pompeo Batoni, ca. 1741citarista dulce, hija / del Archipoeta rubio. Se trata de la invocación a la musa, tan típica de la poesía latina (vid., por ejemplo, Virgilio, La Eneida, v. 8: "Musa, mihi causas memora..."). Las nueve musas eran hijas de Zeus (Júpiter) y de Nmemosine (Memoria), con quien se unió el rey de los dioses en Pieria, comarca de Macedonia, durante nueve noches consecutivas, haciéndola así madre de las nueve musas. Eran, por lo tanto, hermanas de Apolo (producto de la unión de Zeus y Leto [Latona]); pero luego se asociaron tan estrechamente con Apolo (como dios de la música), que facilmente se olvidó este parentesco fraternal, y las nueve pasaron a ser hijas suyas. Sea como fuere, se manifiesta el propósito del poeta: burlarse de la materia clásica.

citarista dulce, hija. La h aspirada da razón de gran parte de los casos de hiato en la Fábula y representa, según Alfonso Reyes ("Lo popular en Góngora," en Tres alcances a Góngora, vol. VII de las Obras completas de Alfonso Reyes [México: Fondo de Cultura Económica, 1958], pp. 199-218) un rasgo típicamente andaluz, si no un anacronismo arcaico, pues es sabido que la f del latín que se conservó en el castellano escrito hasta fines del siglo XV (e.g., fablar, fazer, fijo, fija, etc.) fue sustituida por la h que era verdadera consonante aspirada en los siglos XV y XVI. Vid. Garcilaso, Egloga I, vv. 157, 162, 209; Egloga II, vv. 462, 472, 490, 509, 535, 545; San Juan de la Cruz, El cántico espiritual, "Canciones entre el alma y el esposo," estrofas 1, 5, 19, 33, 34, v.g. Otros ejemplos en la Fábula son:

VERSO

TEXTOVERSOTEXTO
18

39

70

101

124

291

los que en verso hizo culto

que años después se hizo

suyas son; si no la hubo

O Píramo lo que hace

con su herramienta al uso----

alcándara hizo umbrosa

331

339

361

399

471

491

babeando sangre, hizo

que protonecio hará

y no hallando la moza

sombra hecho de sí mismo----------

que salpicó dulce hielo

ocuparon en su huesa

Hay, sin embargo, casos de uso moderno de la h:

VERSO

TEXTOVERSOTEXTO
69

75

168

189

las pechugas, si hubo fénix

ultraje mórbido hicieran

de lo que has de ser verdugo

cerrados lo que he visto a ojos

271

444

455

499

que no hay áspid vigilante

en la hermana del engrudo

y heredándole aun los trastos

que pació el campo medio hombre

citarista. Del latín citharista 'que toca la cítara.' Primera documentación: Góngora, 1591. (Corominas, I, p. 814)

Archipoeta rubio. Apolo, dios de la mitología clásica que personifica la luz, las artes y la adivinación. "Rubio" era calificativo popular para denotar su característica sobresaliente. Vid. Aldana, Poesías, ed. Elías L. Rivers, Clásicos Castellanos 143 (Madrid: Espasa-Calpe, 1957), soneto, p. 5:

Marcantonio Pasquilini coronado por Apolo, Andrea Sacchi

El rubio dios que nos alumbra el suelo
corre con más placer que antes solía,
cubierta viendo a quien su luz vencía
de un mal causado, indino y turbio velo.

Góngora, "Ilustre ciudad famosa," romance, MG-22, 229-236):

pues eres, Granada ilustre [...]
la mayor de cuantas
hoy con el tiempo combaten,
y que mira en cuanto alumbra
el rubio amador de Dafne.


Ruiz de alarcón, Los pechos privilegiados, III, vv. 2698-2701):

Jimena, ¡válgame Dios,
que linda estás! ¿Qué te pones,
que el rubio de Dafne amante
desafías a esplendores?


Rojas Villandrando, El viaje entretenido, ed. Jacque Joset, Clásicos Castellanos 211 (Madrid: Espasa-Calpe, 1977), p. 123:

Y en el mismo punto que los rubios cabellos del radiante Apolo comenzaron a ilustrar el nuevo día, lo hicimos ansí.

Archipoeta. Neologismo jocoso que significa 'príncipe o cabeza de todos los poetas.' De archi-, prefijo tomado del bajo latín y extraído del verbo griego árkhó 'yo mando, soy jefe.' Popularizado el prefijo gracias a palabras como archipreste y archiduque, se formaron a fines del siglo XVI (archibribón en el Guzmán de Alfarache) y sobre todo desde el XVII (Quevedo, etc.) numerosos derivados nuevos, con frecuencia festivos y otras veces serios. (Corominas, I, p. 253)

rubio. DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 63.

si al brazo de mi instrumento / le solicitas el pulso. J, 17: "Le bras du poète est aussi le bras de l'instrument sur lequel il s'accompagne; en tenant le bras du poète qu'elle inspire, la Muse a l'air de lui tâter le pouls."

Debe recordarse que el vocablo "instrumento" era en esta época sinónimo de 'miembro viril,' sentido que sugiere aquí Góngora con malicia. Prueba de que el vocablo fuera eufemismo por miembro viril la proporcionan algunos poemas de la Floresta de poesías eróticas del siglo de oro, recopilada por Pierre Alzieu, Robert Jammes e Yvan Lissorgues (Toulouse: France_Ibérie Recherche, 1975). Reproducimos íntegro el soneto número 41 (p. 59):

Viendo una dama que un galán moría,
padeciendo por ella gran tormento,
concertó de metelle en su aposento
para poner remate en su porfía.

Veniendo pues el concertado día,
o por mucha vergüenza, o gran tormento,
no pudo alzar cabeza el istrumento
para los dos formar dulce harmonía.

Ella, viéndole, dijo: "¿Tal ansina?
¿Antes tantas recuestas y alcahuetas,
y agora no hacer? Ya me admira."

El respondió con voz mansa y mohína:
"Debe de ser de casta de escopetas,
pues cuanto más caliente menos tira."


Véanse, también, estos célebres ovillejos de Villamediana a una dama "que se casaba con un N. de Castro, impotente, y había sido primero mujer de un capón" (Nota, p. 196):

Bien sé que este amante rojo------------------
es flojo,
su pica, taco y velorto,
corto,
y que no tiene esta pieza
cabeza:
no guerreará con destreza
instrumento tan mellado,
porque está, de puro usado,
flojo, corto y sin cabeza.


Ha de notarse que "solicitar" (de sollicitare) significa en latín 'incitar a la lujuria." Cf. Marcial, "inguina saltem / parce fututrici sollicitare manu," Epigramas, Libro XI, 22, vv. 3-4. Vid., también, Horacio, Odas, IV, 13, v. 6: "cupidinem lentum solicitas."

instrumento; solicitas. DA, "Vocabulos cultos de la Soledad primera," pp. 58, 64.

pulso. DA, "Lista de palabras afectadas según censuras y parodias literarias del siglo XVII," p. 105.

digno sujeto será / de las orejas del vulgo: / popular aplauso quiero; / perdónenme sus tribunos. Yace bajo estos versos una sutil burla contra los enemigos de Góngora. La ciudad de Babilonia se presenta como "digno sujeto ... de las orejas del vulgo," con lo que se da a entender que el tema a desarrollarse será del gusto del pueblo. Góngora finge, pues, ceder a las censuras de sus detractores (los tribunos; es decir, aquellos que se precian de conocidos y doctos)--acuérdese los ataques acerbos a causa del Polifemo y de las Soledades, por ejemplo--, ofreciendo al juicio del pueblo (el vulgo) un tema y una obra que, se espera, vuelva al estilo sencillo, transparente y popular de sus letrillas y romances anteriores. La clave de la broma reside en que "Babilonia" deriva su nombre por alusión a la célebre torre de Babel, cuyo origen etimológico significa 'desorden, confusión' (vid. Génesis, II: "Propterea vocacit nomen eius Babel, quia ibi confusum est labium universae terra," citado por P, col, 776). Al afirmar que el poema está destinado a un público de pocas letras, Góngora se está burlando de aquellos cuya pedantería ridiculiza haciéndoles asequible una obra que irónicamente quiere hacer pasar por poesía de tipo popular, pero que en realidad es tan difícil como cualquiera de sus poemas más complejos. El golpe de gracia lo parece dar con aquel "orejas," vocablo plebeyo y antipoético cuya mera presencia en el poema--como si fuera un gesto de desafío--hace desaparecer para siempre el tono grandilocuente con que empezó el poema, a la vez que afirma categóricamente la postura de Góngora ante los dictámenes de estos dómines alatinados.

digno. DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 53.

sujeto. 'tema, asunto':

¿Cómo y no será razón que me queje--prosiguió--, que habiendo yo guardado lo que Horacio manda en su Poética, que no salga a luz la obra que después de compuesta no hayan pasado diez años por ella, y que tenga yo una de veinte años de ocupación y doce de pasante, grande en el sujeto, admirable y nueva en la invención, grave en el verso, entretenida en los episodios, maravillosa en la división, porque el principio responde al medio y al fin, de manera que constituyen el poema alto, sonoro, heroico, deleitable y sustancioso, y que, con todo esto, no hallo un príncipe a quien dirigirle? (Cervantes, Coloquio que pasó entre Cipión y Berganza, en Obras completas, ed. Angel Valbuena Prat, 16a ed. [Madrid: Aguilar, 1970], p. 1202)

Lo que hallares no grave ni compuesto, eso es el ser de un pícaro el sujeto deste libro. (Alemán, Guzmán de Alfarache, "Del mismo al discreto lector," en La novela picaresca española, ed. Angel Valbuena Prat, 7a ed. [Madrid: Aguilar, 1974], I, p. 115)

El sujeto elegido escriba en prosa, / y en tres actos de tiempo lo reparta. (Lope de Vega, Arte nuevo de hacer comedias, vv. 211-212)

DA, "Algunos cultismos gongorinos anteriores a la Soledad primera y no existentes en ésta," p. 79.

orejas. Se usaba corrientemente en la literatura en vez de "oídos." Herrera, en sus Comentarios a Garcilaso anota que aun entonces se consideraba menos literario y más propio del "sermón vulgar" (vid. Garcilaso de la Vega y sus comentaristas, ed. Antonio Gallego Morell, 2a ed. [Madrid: Gredos, 1972], p. 522). Cf.:

¡O bienauenturadas orejas mías, que indignamente tan gran palabra hauéys oydo! (La Celestina, ed. Julio Cejador y Frauca, Clásicos Castellanos 20 [Madrid: Espasa-Calpe, 1965], Acto I, p. 33)

... tus orejas oirán a las espaldas tuyas palabras que te dirá ... (Fray Luis de León, Los nombres de Cristo, en Obras completas castellanas de Fray Luis de León, ed. P. Félix García, 2 vols., 4a ed. [Madrid: La Editorial Católica, 1957], I, Libro 3o, "Hijo de Dios," p. 740).

En las delaciones dice Justo Lipsio que a todos se ha de dar orejas, pero no fe y crédito a todos ... (Cascales, Cartas filológicas, ed. Justo García Soriano, Clásicos Castellanos 118 [Madrid: Espasa-Calpe, 1962], V, p. 119)

Véase también Malón de Chaide, La conversión de la Magdalena, ed. P. Félix García, Clásicos Castellanos 105 (Madrid: Espasa-Calpe, 1958), XXVIII, p. 115:

Sólo invoco, mi dios, ese tu oficio;
y pues eres pastor, busca tu oveja,
que se descarrió por sólo vicio.
Llegue, Pastor, tu silbo hasta su oreja..
.


Es vocablo favorito de Góngora, tanto en su poesía seria como en la burlesca. Cf. MG-31, 55; MG-35, 68; MG-38, 98; MG-43, 27; MG-67, 24; MG-69, 120; MG-105, 51; MG-300, 6; MG-313, 7; MG-392, 37; MG-394, 18; MG-399, 12; MG-401, 13; Polifemo, MG-416, 377; Soledad primera, MG-418, 560; Soledad segunda, MG-419, 175; Las firmezas de Isabela, MG-421, 34, 160, 168; MG-Epsitolario, 30, 942; MG-LXXXIII, 7.

vulgo. Aut.: "El común de la gente Popular, ù la Plebe." Cf. MG-15, romance "Aquel rayo de la guerra," 5-7:

de los mozos invidiado,----------------
y de los niños y el vulgo
------------------------
señalado con el dedo
.


DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 66.

aplauso. "La aprouacion del pueblo, y de todos en comun, con semblante risueño y voz de alegria." (Cov.)
DA, "Lista de palabras afectadas según censuras y parodias literarias del S. XVII," p. 96.

tribunos. SM: "Por los Tribunos del pueblo entiende las personas graues; entendidas, y que podian hazer juzio y censura de esta obra, a no tener tanta parte de jocosa con quien se contentara" (11ro).

Versiones explicativas

P: "Dize D. Luis que Ouidio escriuio la muerte de Piramo, y Tisbe. Assi parece 1.4. Met. donde quenta como murieron al pie de vn Moral, por esso le llama Tumulo de seda, porque los gusanos de la seda se alimentan de hojas de moral, y fue condenado el moral, las moras en fruto de los amantes, quedando obscuro su candor, porq[ue] las moras q[ue] antes eran blancas, teñidas en la sangre de Piramo, y tisbe quedaron coloradas." (col. 777)

SM: "Empieza el Texto a descriuir la Tragedia diziendo, que Tisbe y Piramo son aquellos dos desdichados amantes, de quien haze mencion Ouidio libr. 4. Metamor. fingiendo que los frutos del moral que antes de su tragedia eran blancos, regandose ellos, y las raizes con la sa[n]gre destos amantes, quedaron transformados en el color negro y obscuro que oy conseruan. Añadiendo despues el Texto por propia consideracion, que si bien este moral no fue condenado por el rio Tigris en raizes, arrancandole con su violencia, y corriente, por lo menos fue condenado por los amantes Piramo y Tisbe en los frutos, quedando del color q[ue] ha dicho con solo rociarse ellos, y regarse las raizes con su sangre." (11vo)

J: "Ces deux amants, ce furent Pyrame et Thisbé. Ovide (surnommé Naso, mais peu importe la forme de son nez) a raconté comment ces deux écervelés obscurcirent lamentablement la blancheur du mûrier sous lequel ils moururent, et qu'on peut don considérer comme leur tombeau (tombeau de soie, puisque la feuille du mûrier est transformée en soie par le ver qui s'en nourrit). Cet arbre, coupable d'avoir abrité ces amours, fut condamné en effet, non par le Tigre (qui aurait pu le déraciner), mais par (de) les amants qui changèrent la couleur de ses fruits." (p. 18)

Comentarios y notas

El orden lógico de estos versos es el siguiente: Píramo y Tisbe fueron los que, en verso culto, el licenciado [Publius Ovidius] Nasón (bien romo o bien narigudo) hizo dejar lastimosamente oscuro el dulce candor al moral que los hospedó [y] que fue [i.e., sirvió] de túmulo de seda de [a] los dos casquilucios; y fue condenado [el moral] al punto si no en raíces del [i.e., por el] Tigris, en frutos de los [i.e., por los] amantes.

Píramo fueron y Tisbe, / los que en verso hizo culto. El hipérbaton del verso 17 separa por el verbo los dos elementos del sujeto compuesto para dejar de manifiesto los nombres de los protagonistas. Asimismo, en el verso 18 el adjetivo está separado del sustantivo a que se refiere por el verbo hizo. Se trata de un tipo de hipérbaton común en la poesía de Góngora. En el verso 18 la separación del sustantivo y del adjetivo da ocasión, además, a que se puedan motivar sendas interpretaciones en torno a culto: (a) escribir versos cultos; (b) hacer [i.e., rendir] culto. En ambos casos culto tiene el sentido etimológico como participio de colere, verbo latino que en algunas expresiones latinas tiene este sentido religioso que hemos indicado (vid., por ejemplo, Cicerón, De natura deorum, 2, 28, 71: "hos deos et venerari et colere debemus").

Véase, además, P:

[culta significa] limada, perfecta, de modo que aunque manege acciones rusticas, las frases estèn colocadas con aseo, cumpliendo con el precepto de Quintiliano lib. 3.c.8. Affectare cultum effusiorem in verbis, y en otro lugar lib. 2.c.5. Enitescet clarus hic noster cultus: pues aunque Hesiodo, Teocrito y Virgilio trataron de materias rudas, y del campo, el estilo fue limado y culto, que es lo mismo que cultiuado con decoro y propiedad. Oy el idiotismo de España toma esta voz culto para notar al que habla con metaforas, desviandose delo vulgar, y para escarnecelle le llama culto, siendo voz de lo aliñado y pulido, y que la vsò Marcial para engrandecer la elega[n]cia de los versos de Stella lib. 5. epig. 11 (col. 9)

Moreto, El lindo don diego, I, vv. 933-939, juega con ambos sentidos:

Don Mendo.

Señora, no se despide
quien deja el alma asistiendo
al culto de vuestros ojos
desde que vive de vellos
.

Don Diego.

Yo, prima, no sé de cultos,
porque a Góngora no entiendo,
ni le he entendido en mi vida
.


DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 53; "Lista de palabras afectadas según censuras y parodias literarias del siglo XVII," p. 99.

el licenciado Nasón. La irreverencia de Góngora para con la materia clásica que trata se manifiesta al titular anacrónicamente licenciado a Ovidio, fuente de la fábula, suponemos que porque estudió leyes y sirvió de jurisconsulto. SM: "Por el Licenciado Nasón entiende a Ouidio jocosamente, aunque funda[n]dose en que a todo Auogado, ò hombre que trata de leyes le llamamos en este tiempo Licenciado. Y como Ouidio fue Iuez y auogò por algunos reos, con justa razon le dio este grado" (12ro-12vo). Pamela Waley ("Enfoque y medios humorísticos de la Fábula de Píramo y Tisbe," RFE, 44 (1961), p. 393) sugiere que bajo este título yace una alusión a 'licencia' en cuanto toca a la impudicia de algunas de las obras de Ovidio (Ars amatoria, Fasti, por ejemplo).

Nasón / (bien romo o bien narigudo). El tono burlesco e irrespetuoso de la narración se subraya aún más al recurrir a un juego onomástico en torno al sobrenombre de Ovidio: Nasón (del latin nasus, 'nariz') le sugiere un aumentativo (narigudo) que, a su turno, evoca un antónimo (romo, ¿con alusión a romano?), dos términos vulgares en consonancia con el tono chusco del poema. Quede anotado que el chiste era muy de la época. Vid. Cervantes, La ilustre fregona, en Obras completas, p. 1096:

He aquí tenemos ya--en buena hora se cuente--a Avendaño hecho mozo del mesón con nombre de Tomás Pedro, que así dijo que se llamaba, y a Carriazo, con el de Lope Asturiano, hecho aguador: transformaciones dignas de anteponerse a las del narigudo poeta.

Sebastián de Horozco, "El autor motejando a uno de narigudo," en El cancionero de Sebastián de Horozco`, ed. Jack Weiner (Bern und Frankfurt/M.: Herber Lang, 1975), #71, p. 72, vv. 1-5:

De Ovidio sois muy secas-------
sólo os falta ser poeta
para estar con él en paz,
pues del nasón y antifaz
más tenéis que una galleta.
--------


Alcázar, Epigrama LXXXV, en Poesías, ed. de la RAE, Biblioteca selecta de clásicos españoles [Madrid: Librería de los suc. de Hernando, 1910], p. 72:

Si es poeta el ser ladrón---------
Más poeta sois que Caco;
Que Horacio no fué tan flaco,
------
Ni Ovidio fué más nasón
.


Quevedo, "A una nariz," en Obras completas , tomo II, p. 380:

era Ovidio Nasón más narizado--


Salas Barbadillo, La sabia Flora malsabidilla, ed. Emilio Cotarelo y Mori, Colección de escritores castellanos (Madrid: Tip. de la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1907), I, romance, 95-98, p. 464:

Refiere Ovidio esta historia,-------
aquel narigudo ingenio,
que siendo en sangre latino
tuvo nariz en hebreo
.


Polo de Medina, "A unas narices y una boca muy grande," en Poetas líricos de los siglos XVI y XVII, BAE 42 [Madrid: Ediciones Atlas, 1951], vv. 45-48, p. 177:

La boca es puente del Nilo,
Por donde, en creciendo, emboca,
Y por ver tanta nariz,
De chato Ovidio blasona
.

dejar el dulce candor / lastimosamente oscuro. Se alude a los versos 51-52 de Ovidio ("...an, que poma alba ferebat / ut nunc nigra ferat contactu sanguinis arbor,"), en los que se expone la causa de la metamorfosis del moral. F. Lázaro ("Situación de la Fábula de Píramo y Tisbe," en Estilo barroco y personalidad creadora, 3a ed. [Madrid: Ediciones Cátedra, 1977], p. 66) afirma que "no fue sólo ... la sangre de los amantes la culpable del ennegrecimiento de las moras, sino también el verso culto--y oscuro--con que Ovidio narró la fábula.) No olvidemos que Góngora apoyaba su propia oscuridad en el ejemplo de las Metamorfosis)." Cf. lo dicho ya acerca de los versos 13-16.

dulce. DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera,", p. 54.

candor. DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera,", p. 51; "Lista de palabras afectadas según censuras y parodias literarias del siglo XVII," p. 97.

túmulo de seda. El moral, bajo el que hallaron la muerte Píramo y Tisbe. SM: "[Góngora] le llama tumulo de seda, porque como de las hojas de los morales se alimentan los gusanos que la cria[n], y este arbol cubriò con sus ramas a estos amantes, con razon se puede llamar tumulo de seda" (14vo).

túmulo. DA, "Algunos cultismos gongorinos anteriores a la Soledad primera y no existentes en ésta," p. 79; de tumulus, -i 'sepulcro.'

casquilucios. Neologismo burlesco compuesto de casco ("el huesso de la cabeça," Cov.) y lucio ('terso, lúcido'), que vale 'persona de poco juicio.'

Vid. SM: "... y [porque] entre nosotros quando alguna persona trata mucho de semejante vicio [i.e., los amores], dezimos, gentiles cascos tiene fulano, los llama casquilucios" (85ro).

Cf. Gracián, El criticón, ed. Evaristo Correa Calderón, Clásicos Castellanos 166 [Madrid: Espasa-Calpe, 1971], Crisi primera, p. 33:

¿No atendéis a aquél tan medido en sus acciones, tan comedido en sus palabras? Este era aquel casquilucio.

al ... moral que los hospedó. El lector se encuentra ante un hipérbaton extremado en el que va separado el artículo definido (en este caso con preposición) de su sustantivo correspondiente, antecedente de dos oraciones de relativo, cuya transposición produce un nexo aparente al que. El orden lógico de estos versos debiera ser, como ya quedó indicado arriba: "... hizo dejar lastimosamente oscuro el dulce candor al moral que los hospedó [y] que fue [i.e., sirvió de] túmulo de seda [a] los dos casquilucios." Es manifiesto el valor expresivo de estas transposiciones elípticas con las que da el poeta mayor flexibilidad y soltura a la lengua y hace resaltar el valor expresivo de los versos.

y fue condendado al punto, / si del Tigris no en raíces, / del los amantes en frutos. El sentido es: '[el moral], cómplice de los amores de Píramo y Tisbe (pues bajo sus ramas pretendieron éstos encubrirse) fue condenado por los amantes a reproducir para siempre el triste suceso que ahí aconteció en el color de sus moras (que fueron teñidas de blancas en negras con la sangre de estos amantes) ya que nunca lo hubo sido antes por las aguas crecidas del río Tigris que muy fácilmente pudiera haberlo arrancado de raíz.' He aquí un complicado chiste alusivo al derecho, acarreado en la fórmula estilística A, si no B, en el que el moral aparece como reo condenado, las raíces asimismo las del moral y los bienes raíces (o inmuebles) y los frutos tanto las moras cuanto las rentas arrendaticias o de pensión.

Cf. Cervantes, El casamiento engañoso, en Obras completas, p. 1167:

... le dije que yo era el venturoso y bien afortunado en haberme dado el cielo, casi por milagro, tal compañera, para hacerla señora de mi voluntad y de mi hacienda, que no era tan poca que no valiese, con aquella cadena que traía al cuello y con otras joyuelas que tenía en casa, y con deshacerme de algunas galas de soldado, más de dos mil ducados, que juntos con los dos mil y quinientos suyos, era suficiente cantidad para retirarnos a vivir a una aldea de donde yo era natural y adonde tenía algunas raíces; hacienda tal, que, sobrellevada con el dinero, vendiendo los frutos a su tiempo, nos podía dar una vida alegre y descansada.

si del Tigris no en raíces, / de los amantes en frutos. Afirma DA, Estudios y ensayos gongorinos, 2a ed. (Madrid: Gredos, 1960), p. 309, nota, que "tal vez la fórmula estilística más repetida por Góngora sea la del tipo A, si no B ... tan imitada luego por los gongoristas como parodiada por los adversarios." Anota también que antes de 1600 sólo aparece en las composiciones cómicas de Góngora para producir una contraposición chistosa "entre términos ligados por un juego de palabras, o una picante malicia." Góngora luego la usa en sus composiciones posteriores, pero puede descubrirse frecuentemente en ella estigmas de su primitiva comicidad, aun en aquellos poemas de mayor gravedad.

al punto. 'al instante, en seguida.' Aut.: "Modo adverb. que vale prontamente, sin la menor dilación. Lat. Statim."

Versiones explicativas

P: "Eran vezinos Piramo y Tisbe de pared en medio, que dezimos; assi Ouidio:

Pyramus, & Thysbe, iuvenum pulcherrimus alter,
Altera, quas oriens habuit, praelata puellis,
Contiguas habuere domos, vbi dicitur altam
Coctilibus muris cinxisse Semiramis vrbem,
Notitiam, primosque gradus vicinia fecit." (col. 778
)

SM: "Estos dos amantes nacieron en dos casas, a quien diuidia vna pared a ambas, que con no tener oidos muy agudos, por ser bien ancha, y fuerte, con todo quando se criauan, y en los años de su infancia oyò a los niños gorgear, mecer las cunas, y los arrullos de las amas." (19ro)

Comentarios y notas

que una pared / de oídos no muy agudos. Góngora alude al refrán popular "las paredes oyen" ("las paredes han oídos y los montes ojos;" "las paredes tienen orejas y oídos," en Gonzalo Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales [Madrid: Tip. de la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos," 1924]), expresión con que se recomienda extremar la cautela cuando se trata algún secreto. Vid. La Celestina, ed.cit., Auto I, p. 66 ("Callemos, que á la puerta estamos e, como dizen, las paredes han oydos.") y, sobre todo, la obra de Ruiz de Alarcón, Las paredes oyen. J (p. 18) ve, al contrario, una alusión a alguna frase proverbial de tipo "más sordo que [sordo como] una tapia."

Este traslado literal del adagio y del refrán, acomodándolos a las expresiones artísticas, es típico de los escritores barrocos y del estilo de Góngora en particular. Vid., como ejemplo ilustrativo, las múltiples alusiones a través de las poesías de Góngora al adagio latino "latet anguis in herba" (Virgilio, Egloga tercera, v. 93), i.e., la serpiente está oculta entre las flores:

¡O ponzoñosa víbora escondida
de verde prado en oloroso seno!
("Oh niebla del estado más sereno," soneto, MG-227, 3-4)

porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
cual entre flor y flor sierpe escondida.
("La dulce boca que a gustar convida," soneto, MG-238, 6-8)

bella ninfa, la planta mal segura,
no tan alborotada ni afligida,
hurto de verde prado, que escondida
víbora regalaba en su verdura.
("No destrozada nave en roca dura," soneto, MG-239, 5-8)

Entre las vïoletas fui herido
del áspid que hoy entre los lilios mora.
("Si Amor entre las plumas de su nido," soneto, MG-274, 5-6)

No entre las flores, no, señor don Diego,
de vuestros años, áspid duerma breve
el ocio...(soneto, MG-338, 1-3
)

que he pisado entre sus flores
áspid que sabe matar.
("No me bastaba el peligro," romance, MG-37, 31-32)

que la muerte entre flores
se esconde cual serpiente.
("Moriste, ninfa bella," romance, MG-40, 3-4
)

En la rústica greña yace oculto
el áspid del intonso prado ameno,
antes que del peinado jardín culto
en el lascivo, regalado seno.
(Polifemo, MG-416, 281-285)

y en la sombra no más de la azucena
--que del clavel procura acompañada
imitar en la bella labradora
el templado color de la que adora--
víbora pisa tal el pensamiento.
(Soledad primera, MG-418, 743-747
)

Las referencias podrían alargarse. Otros ejemplos de alusiones a refranes quedan señalados en su lugar correspondiente.

de oídos no muy agudos. P: "es dezir que era gruessa, que despues se abrio se hizo raxas para que se hablassen [Píramo y Tisbe]." (col. 778)

en los años de su infancia / oyó a las cunas los tumbos, / a los niños los gorjeos / y a las amas los arrullos. Góngora interpreta el refrán "las paredes oyen" en sentido literal, atribuyendo a la pared la capacidad de oír. A través de la prosopopeya, pues, hace que la pared desempeñe un papel importantísimo, y hasta puede afirmarse que es personaje tan importante como Píramo y Tisbe, o como la mulata intermediaria. Está presente cuando nacen los dos niños; oye los retumbos de las cunas, las articulaciones imperfectas de los niños y, también, los cantarcillos graves y monótonos de las nanas que los arrullan. La trimembración paralelística, en la que se colocan al final de verso los términos--populares y muy expresivos--más significantes ("tumbos," "gorjeos," "arrullos"), transmite a la escena una plasticidad y una calidad sensorial.

tumbos. "Vuelco, ò caída de un lado à otro, ù dando vueltas al rededor. Lat. Devolutio." (Aut.)

gorjeos. "[S]e dixo gorgear el conato que el niño pone quando empieça a querer hablar, porque forma alli la voz [i.e., en la gorja], sin poder au[n] aprovecharse de los demas instrumentos de la voz, que son lengua, paladar, die[n]tes, y labios." (Cov., s.v. gorja)

arrullos. "Arrvllar, adormecer el niño con cantarle algun sonecico, repitie[n]do esta palabra ro, ro." (Cov., s.v. arrullar)
SM: "Arrullos llama a las musicas de las amas con q[ue] hazen dormir los niños." (22ro)

Versión explicativa

SM: "Oyò la pared los tumbos de las cunas, los gorgeos de los niños, y los arrullos de las amas, y quedò ta[n] satisfecha de sus amores, que años despues se hizo rajas en seruicio de los ama[n]tes, para que tuuiessen lugar oculto y sin registro para poderse comunicar." (22vo)

Comentarios y notas

audiencia. "El acto, y la atención de oir, y escuhar, aplicando el oido para entender lo que se habla. Es del Latino Audientia, y en este significado tiene raro uso." (Aut.)

le supo. 'le agradó, le gustó.' Este significado latino de saber no figura en Aut. ni en DLE. Vid. Moliner, II, s.v. saber.

que años después se hizo / rajas. "Hacerse rajas" es frase figurada y familiar que equivale a "hacerse pedazos." Para comprender plenamente la intención burlesca del poeta, hay que tomar la frase tanto en su sentido figurado (hacerse uno rajas = "fatigarse, y darse prisa a concluyr alguna cosa, con demasiado afecto" [Cov., s.v. raja]) como en el literal (hacer[se] rajas = agrietar[se]). Es frase común en chistes de la época:

Salgan cuatrocientos mil
que con todas se hará rajas.
(Letrillas, p. 398)

En tan gozosa ocasión
rajas me tengo de hacer,
que pues me brinda el placer,
le quiero hacer la razón.
(Lope de Vega, El rey don Pedro en Madrid,
I, vv. 591-594)

Vamos,
y esta noche nos hagamos
rajas y palos también.
(Tirso de Molina, El burlador de Sevilla,
BAE 5, I, xiii, vv. 690-692)

Aunque ella
se haga rajas cantando, no escucharla.
(Moreto, El desdén con el desdén,
BAE 39, II, vii, vv. 1807-1809
)

en servicio suyo. i.e., de Píramo y Tisbe. El sentido recto de los versos 39-40 es: "que años después se puso a la disposición de los dos jóvenes y, sirviendo de intermediario, abrió grietas para que los dos enamorados pudieran comunicarse."

Versiones explicativas

P: "En estas [...] coplas trata don Luis de pintar a Tisbe con la pluma, que es el Pincel de Ganso." (col. 780)

SM: "Entre tanto que sucede el abrirse la pared, serà bien que con pluma, aunque de ganso, descriua la hermosura de Tisbe, y disposicion gentil de Piramo." (24vo)

Comentarios y notas

Mientras da tiempo a que los amantes encuentren el resquicio, se prepara el poeta para dar la descripción pictórica primero de Tisbe y luego de Píramo. La "pintura" que presenta será "los mal formados rasguños" de pintor ganso (es una forma de comprender el significado de estos versos. Cf. Cov., s.v. ganso:

Por ser el clamoroso y de voz aspera y desagradable a los oydos, es simbolo del mal Poeta, como el cisne del bueno, a lo que aludiò Virgilio, Egloga nona, quando dixo:

Nam neque adhuc Varo videor, nec dicere Cinna
Digna, sed argutus inter strepere anser clores
.

Las plumas que los vencejos tienen debajo de la segunda pluman del ala se llaman pinceles porque solían servir de pincel. Estas, no obstante, no son de vencejo, sino de ganso. ¿Modestia del poeta? No, pues la "pintura" será, además, "dos hermosos dibujos" hechos a la moda gongorina con todas las acumulaciones metafóricas, sensaciones visuales y cromáticas típicas del estilo de Góngora. El elemento plástico pictórico es central en la poesía barroca y aquí Góngora proporciona bonísimo ejemplo. A través de los versos que siguen se asomará la ecuación poeta = pintor.

ínterin. Término jurídico derivado del adverbio latino interim 'entre tanto, en el intervalo.' Primera documentación (según Corominas, II, p. 303): 1595. "En el ínterin" es expresión favorita de Góngora en sus epístolas. Vid., por ejemplo, MG-Epistolario, 63, 987; MG-Epistolario, 74, 1001; MG-Epistolario, 88, 1022; MG-Epistolario, 96, 1032; MG-Epistolario, 100, 1039; MG-Epistolario, 110, 1050; MG-Epistolario, 114, 1055; MG-Epistolario, 116, 1057 y MG-Epistolario, 117, p. 1058.

rasguños. Aut.: "En la Pintura es el dibuxo en apuntamiento o tanto." Se insinúa, además, el sentido "garabatos."

dibujos. i.e., de Tisbe y de Píramo. "Figuradamente se llama assi la descripcion ò copia que se hace de palabra, de las partes de un rostro, ù de otra cosa." (Aut.)

Versiones explicativas

P: "...descriue la frente de marfil terso, que puso con modestia su resplandor entre los cabellos, y los ojos, que son las ondas, y los carbunclos." (col. 780)

SM: "Empieza el dibuxo por la frente de Tisbe, a quien llama esplendor de Terso marfil, y dize que le tiene colocado, y puesto en medio (no atreuida, ni temerariamente, sino reconociendo inferioridad, que esso vale no sin modestia) de las ondas de vn sol, que es el cabello de Tisbe, y la luz de dos carbunclos, que son sus ojos." (25vo)

Comentarios y notas

terso marfil su esplendor. La elipsis del artículo, rasgo típico del estilo de Góngora, no sólo da mayor velocidad al verso, sino que también sirve para destacar efectivamente lo puramente cualitativo de la frente de Tisbe más bien que la frente misma. Desaparece el objeto sugerido; permanece sólo lo abstracto, la sugestión cromática.

terso. "Limpio, claro, bruñido, y resplandeciente." (Aut.)
DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 64; participio pasivo de ergere 'pulir.'

esplendor. Metafóricamente, la frente tersa de Tisbe.
DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 55.

no sin modestia. "no atreuida, ni temerariamente, sino reconociendo inferioridad." (SM, 25vo; vid. supra)

interpuso. Cultismo de acepción; de interponere 'colocar en medio de.'

las ondas de un sol. 'los cabellos ondulados y rubios de Tisbe.'

dos carbunclos. 'los ojos vivos y lustrosos de Tisbe.'

carbunclos. Del latín carbunculus, -i (m) 'brasa pequeña.' Este nombre se le dio al rubí, suponiendo que lucía en la oscuridad como un carbón.

Yo veo--decía otro--resplandecer el carbunclo en una noche de diciembre. (Gracián, El criticón, III, Crisi cuarta, p. 118)

SM añade:

Para significar quan lucientes eran sus ojos, los compara con el carbunclo, animal de quien se dize, que en la frente cría vna piedra preciosa llamada de su nombre tan encendida y luciente como las llamas del fuego, siendo assi, que es cierto genero de metal que imita a las llamas en el color." (26ro).

Vid., también, P, col. 380-381. Cf.:

Vimos a esta ora, no lexos de la senda, una pequeña lumbre, y desseando escapar del turbión que nos venia amenaçando, creyendo fuesse alguna casería, guiamos campo traviesso a ella; mas no aviamos andado muchos passos quando se nos desapareció la luz y quedamos a escuras; con que tornamos juntamente las riendas al mismo punto que ella bolvió a mostrarse en diferente parte, y muy poco despues, variando en uno y otro lado; cosa que nos dexó algo suspensos. El moço dezía que sin duda eran caçadores de perdices, pero el tiempo, tan fuera de sazón, desvanecía su juizio; y don Francisco, echo a hallarse tesoros a poca costa, afirmava que podría ser aquel brillante resplandor alguno de los animalejos que crían en sí la piedra que llaman carbunco. (Céspedes y Meneses, Varia fortuna del soldado Píndaro, ed. Arsenio Pacheco, Clásicos Castellanos 202 [Madrid: Espasa-Calpe, 1975], pp. 158-159)

Versiones explicativas

P: "...dibuxa las cejas, cuyos arcos no serenaron diluuios, aludiendo a la muerte de ambos, y a las lagrimas que Tisbe lloraua por Piramo." (col. 780)

SM: "Descriue las cejas, y dize, que el arqueado y coruo luto dellas estaua pronosticando, y dando a entender a qualquiera q[ue] las via, que auia de perder su libertad, y que sus arcos con ser señal de bonança y serenidad, no la trairian a los amantes, porque quedarian tan cautivos de la hermosura, y forma de sus cejas, que llorarian perpetuos dilubios de lagrimas." (27ro)

J: "Chaque sourcil est un arc, mais, à la différence de l'arc-en-ciel, il ne garantit pas (les amoureux) contra les déluges (de larmes)...." (p. 18)

Comentarios y notas

el corvo süave luto. FD, J, P leen "el corvo süave yugo." (Vid. Variantes de mayor interés). Prefiero la versión de SM que cierra mejor el pensamiento de los cuatro versos.

süave. DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 64.

luto. 'de color negro,' por alusión a la indumentaria negra que corresponde al luto.

arcos. 'la curvatura de las cejas de Tisbe.' Se alude, además, al arco celeste de Génesis 9, 12-17. El sentido de los versos es: "Las cejas son arcos negros, que, a diferencia de aquel [arco] que marcó el fin del diluvio universal, provocan diluvios de lágrimas a aquéllos que, enamorándose de Tisbe, pierden por ella su libertad." Véase también la interpretación de P supra.

serenaron. "[S]erenar el tiempo, arrasar y quedar el cielo sin nuues ni viento." (Cov., s.v. sereno)
"Vale assimismo templar, ò moderar, ò cessar del todo en el enojo, ò señas de ira, ù otra passion, especialmente en el ceño del semblante." (Aut.)

diluvios. el diluvio universal <-----> diluvios <-----> lágrimas de los amantes de Tisbe. Al diluvio universal se alude también en estos versos de la Soledad primera:

Sellar del fuego quiso regalado
los gulosos estómagos el rubio,
imitador süave de la cera,
quesillo--dulcemente apremïado
de rústica, vaquera,
blanca, hermosa mano cuyas venas
la distinguieron de la leche apenas--;
mas ni la encarcelada nuez esquiva,
ni el membrillo pudieran anudado
si la sabrosa oliva
no serenara el bacanal diluvio.
(MG-418, 872-882
)


DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 53.

Versiones explicativas

P: "...pinta en los claueles, y jazmines, la color encarnada y blanca mezcladas." (col. 780)

SM: "Dibuxa el rostro, que era vn lucido cristal, lasciuo y amoroso tan candido y purpureo como vn vaso en que ay conf[u]sion y mezcla de claueles, y jazmines." (28vo)

J: "Le teinte de son visage, pareil à l'eau des ruisseaux (cristal courant, sautillant), était un mélange d'oeillets rouges et de jasmins blancs." (p. 19)

Comentarios y notas

luciente cristal. De nuevo el vocabulario suntuario destaca lo puramente cualitativo, en este caso la tez de Tisbe.

cristal. "Es vna piedra candida, y transparente, que se engendra de agua, ò nieue co[n]gelado, endurecida por largo espacio de años, y conuertida por la vejez en piedra." (SC, I, 360ro)

En el vocabulario gongorino es marbete que califica varios conceptos aparentemente dispares, como la asociación agua <-----> cristal <-----> miembros femeniles de los versos siguientes:

De Clori bebe el oído
el son del agua risueño,
y al instrumento del sueño
cuerdas ministra el ruïdo.
Duerme, y Narciso Cupido,
cuando más está pendiente
(no sobre el cristal corriente)
sobre el dormido cristal,
fiera, rompiendo el jaral,
rompe el sueño juntamente.
("De un monte en los senos,"
décimas, MG-118, 37-46
)

llegó Acis; y, de ambas luces bellas
dulce Occidente viendo al sueño blando,
su boca dio, y sus ojos cuanto pudo,
al sonoro cristal, al cristal mudo.
(Polifemo, MG-416, 189-192
)
Otra con ella montaraz zagala
juntaba el cristal líquido al humano
por el arcaduz bello de una mano
que al uno menosprecia, al otro iguala.
(Soledad primera, MG-418, 243-246
)

Vilanova, II, pp. 77-83; 823. De crystallum, -i (n) 'hielo,' 'cristal.'

lascivo. Aunque se sugiere el significado de 'libidinoso,' lo que debe ocupar el primer lugar en el pensamiento del lector es el sentido etimológico del vocablo ('alegre,' 'retozón'), ya que Góngora aparenta descartar la malicia por medio del apartado siguiente ("la tez, digo, de su vulto") en el que burlonamente siente la necesidad de aclarar lo dicho. DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 58.

tez. "La color del rostro." (Cov.)

vulto. DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 66; "Lista de palabras afectadas según censuras y parodias literarias del siglo XVII," p. 108. De ultus, -us (m) 'rostro, cara.'

vaso era de claveles / y de jazmines confuso. La tez es representada como un florero en el que se mezclan claveles y jazmines. Cf.:

Sembró de purpúreas rosas
la vergüenza aquella tez
que ya fue de lirios blancos
sin saberla responder.
("Famosos son en las armas,"
romance, MG-28, 81-84)

Desde la barba al pie, Venus,
su hijuelo y las tres Gracias
deshojando están jazmines
sobre rosas encarnadas.
("De Tisbe y Píramo quiero,"
romance, MG-55, 25-28

De rosas y de jazmines
mezcló el cielo un encarnado
que por darlo a sus mejillas
se lo hurtó a la Alba aquel año.
("Aunque entiendo poco griego,"
romance, MG-64, 133-136)

Confusas entre lilïos
las rosas se dejan ver
("Cuatro o seis desnudos hombros,"
romance, MG-70, 37-38)

púrpura ilustre menos indïano
marfil: invidiosa sobre nieve
claveles deshojó la Aurora en vano.
("Prisión del nácar era articulado,"
soneto, MG-357, 12-14)

Purpúreas rosas sobre Galatea
la Alba entre lilios cándidos deshoja.
(Polifemo, MG-416, 105-108
)

P (cols. 100-101), después de afirmar que "fueron los Antiguos atentos en hazer esta mezcla de lilios y rosas en las mexillas de las mugeres, que es lo blanco y lo rojo," aporta varios ejemplos sacados de los clásicos latinos.

confuso. DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 52; part. pas. de confundere 'mezclar, enredar.'

Versiones explicativas

P: "...dize, que estaua en medio de los claveles, y las mexillas por arbitro la nariz." (col. 780)

SM: "Auiendo dicho el Texto en la copla passada, que el rostro de Tisbe era tan hermoso como vn vaso donde ay confussion de jazmines, y claueles, passando ahora a descriuir la nariz, dize que en medio de tantas flores estaua no en forma de nariz, sino de un almendruco blanco, haziendo juyzio, y censura de las demas." (31ro)

Comentarios y notas

Arbitro de tantas flores. Con una imagen de fuente legal se señala la posición céntrica que tiene la nariz de Tisbe con respecto a las mejillas de ella. El orden gramatical normal sería: "El olfato, árbitro de tantas flores, obtuvo lugar en forma no de nariz, sino de un blanco almendruco."

SM: "Fingirla [la nariz] nuestro texto arbitro de las flores auie[n]do hecho al rostro vaso co[n]fuso de jazmines, y claueles, tiene gra[n]de propiedad; pues ella es la que juzga de los olores." (32ro)

Cf.: v. 345 del Polifemo ("Arbitro de montañas y ribera") y v. 55 de la Soledad primera ("árbitro igual e inexpugnable muro"). Vid. Díaz de Rivas, Discursos apologéticos, ed. cit., p. 45:

Y si nuestro Poeta pretendió enriquecer la lengua con voçes nuebas y exornar la Poesía con ellas, no es maravilla cometiera algún excesso fuera del modo ordinario. Por este fin muchas dicciones, ya propias de nuestra lengua, las aplicó al significado y frasi que algunas vezes usan los Latinos: en que descubrió las occultas minas de su lengua y le comunicó la graçia y copia de los frasis latinos, como la voz árbitro aplicó a que significara un monte eminente y descollado, allí, Primera Soledad: Arbitro ygual e inexpugnable muro, ymitando a Horacio donde dize: Ratio et prudentia curas, non locus effusi late maris arbiter aufert.

árbitro. "Iudex est honorarius non à lege datus, sed ab iis, qui litigant, lectus, qui totius rei habet potestatem, dictus ab arbitrando, id est, existimando" (SC, I, 392vo). "El juez en quien se comprometen las partes para ajustar y decidir sus respectivas pretensiones" (Dic. jud.). DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 51.

olfato. Aut.: "El sentido del oler." De olfactus, -us (m), derivado de olfacere 'percibir olores.' Primera documentación (según Corominas, III, p. 557): 1616 (Espinel).

no de nariz, / sino de un blanco almendruco. Fórmula estilística No A, sino B en la que se rechaza el término normal realista (nariz) y se hace más aceptable (al parecer) una imagen estrafalaria (un blanco almendruco) de tintes antipoéticos (uco = sufijo diminutivo despectivo).

almendruco. 'la almendra no madura' (cf. Cov., s.v. almendra). Se alude humorísticamente a la juventud de Tisbe. Primera documentación (según Corominas, I, p. 148): 1617.

Versiones explicativas

P: "...habla de la boca, donde los labios de rubies, o cerrados, o abiertos concedian, o negauan la dentadura de perlas y aljofares." (col. 780)

SM: "Descriue la pequeña boca de Tisbe, que era vn rubi, que concedia, ò negaua (abriendose, ò cerrandose, segun gustaua variar) entre veinte muelas doze dientes." (32vo)

J: "Les lèvres (jointes, elles ne font qu'un rubis) laissent voir ou dissimulent, selon qu'il leur plait d'etre ouvertes ou fermées (ce sont les deux seules positions possibles), douze petites perles situées au milieu de vingt perles plus grosses." (p. 19)

Comentarios y notas

rubí. 'la boca de Tisbe,' que por sus labios encarnados la llama metafóricamente un rubí.

concede. Del verbo latino concedere 'dar permiso, otorgar.'

niega. DA, "Lista de palabras afectadas según censuras y parodias literarias del siglo XVII," menciona negarse, p. 104.

alternar. "Alternar es variar" (P, col. 32). "Alternar es verbo Latino, significa dezir, o hazer a vezes" (SC, I, 319vo). Cf.:

Con diferencia tal, con gracia tanta
aquel ruiseñor llora, que sospecho
que tiene otros cien mil dentro del pecho
que alternan su dolor por su garganta.
(soneto, MG-237, 1-4
)


DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 50.

plugo. Forma irregular de la tercera persona del singular del pretérito indefinido del verbo placer. Es arcaísmo usual sólo en la expresión "plugo a Dios." Hoy es de uso culto, aunque era muy común durante el siglo de oro.

entre veinte perlas netas / doce aljófares menudos. El texto de H tiene "entre doce perlas netas / veinte aljófares menudos." FD y V siguen esta lectura. El numero total, no obstante, sigue siendo el mismo en ambos textos. Estos versos han dado qué comentar a los exégetas del romance: En primer lugar, se da aquí a la mujer un número de dientes superior al admitido por Galeno y Avicena, quienes, sin embargo, admiten la posibilidad de excepciones; en segundo lugar, se hace hincapié en la improbabilidad de que una joven de quince o dieciséis años, cual suponemos que sea Tisbe, tenga tan insólito número de dientes.

aljófares. "Es la perla menudica que se halla dentro de las conchas que las crian, y se llaman madre de perlas." (Cov.)
DA, "Lista de palabras afectadas según censuras y parodias literarias del siglo XVII," p. 95.

Versiones explicativas

P: "...trata de la garganta, por donde se ma[n]da la voz, y se gusta la comida, llamandola cañuto de plata." (col. 780)

SM "La garganta de Tisbe era vn proporcionado cañuto de plata bruñida. Sabida cosa es q[ue] para celebrar el cuello, ò la garganta es locucion frequente entre los poetas dezir que es de plata y de marfil." (33vo)

Comentarios y notas

De plata bruñida era / proporcionado cañuto. "Esta metáfora seguramente tuvo su fuente en el sentido poético del pueblo andaluz, pues aún se conserva en el habla de los gitanos de Andalucía la frase 'cañuto de plata' para ponderar la fina y recta nariz." (Emilio Orozco Díaz, Góngora [Barcelona: Editorial Labor, 1953], p. 105)

proporcionado. "Dixo, q[ue] era proporcionado cañuto, porq[ue] no se engañasse alguno creyendo le hazia tan largo como vna cerbatana, q[ue] ay lectores tan rigurosos, que al punto le notarian la desigualdad, que para con los leìdos cumplido tenia Don Luis" (SM, 34ro). "Proporcionado tempère ce que cette image pourrait avoir de disgracieux" (J, p. 20).

cañuto. "Pedazo de caña, palo, ù metal horadado à la larga y hueco, que sirve para diferentes fines, según es la materia. Es como diminutivo de caña." (Aut.)

cerbatana. "Vna vara larga hueca, que puesta a la boca tiran co[n] ella a los pajarillos con garuanzos, o bodoques pequeños" (Cov., s.v. cebratana). "Translaticiamente. Todo lo que es hueco, estrecho, y largo" (Aut). Cf.:

En el aposento de abajo correspondiente al de arriba se ponía el que había de responder, pegada la boca con el mesmo cañón, de modo que, a modo de cerbatana, iba la voz de arriba abajo y de abajo arriba, en palabras articuladas y claras, y de esta manera no era posible conocer el embuste. (Cervantes, Quijote, en Obras completas, Parte II, LXII, p. 1734)

Góngora crea aquí una imagen muy atrevida que ayuda inmensamente la caricatura de la protagonista, a la vez que se presenta la garganta en sus dos funciones principales: órgano de comunicación; órgano de alimentación.

El orden lógico de los cuatro versos es: "El órgano de la voz, la cerbatana del gusto [i.e., el cuello] era proporcionado cañuto de plata bruñida."

Versiones explicativas

P: "...va D. L. pintando sus carnes indiferente, si ay o no Fénix..." (col. 780)

SM: "Si es verdad que ay aue Fénix, los pechos de Tisbe eran las propias pechugas deste aue, y si es apocrifo y no la ay, eran vnas mançanas no maduras de los jardines de Venus en Chipre." (34vo)

Comentarios y notas

Las pechugas, si hubo fénix, / suyas son; si no la hubo [...]. A través de la fórmula estilística A, si no B se refleja la intención desmitificadora y burlesca del poeta. Góngora aparenta presentar al lector dos alternativas (ambas estrafalariamente hiperbólicas), instándole a elegir entre las dos por separado. Los pechos de Tisbe suscitan, por un lado, el término de uso familiar "pechugas;" y ya que pechugas son asimismo las del ave, el vocablo da lugar a una comparación con el ave fénix. Por el otro lado, se niega tácitamente la existencia del fénix para sustituirla por aquellos pomos no maduros de los jardines de Venus, imagen de abolengo poético, pero que forzosamente ha de ceder el paso al carácter despectivo, a la vez que cómico, de la primera parte del inciso. Vid. DA, LPG, p. 143.

pechugas. Aut.: "El pecho del ave ... Por extensión, en estilo familiar, llaman al pecho del hombre, ò muger." Aquí vale, por lo tanto, 'teticas.' Como término burlesco lo había usado ya antes en un romance de 1591 ("Tendiendo sus blancos paños," MG-35, 37-44):

Por hacelle, pues, a solas
de sus pechugas banquete,
sobre la piadosa sombra
de algún álamo alcahuete,
descalzarle ha visto el alba
botines de tafilete
y lavar cuatro camisas
de venticuatro Alderete
.

fénix.

Phoenix, Bartholomaeus Anglicus, siglo XV
Refiere Plinio lib. 10.cap. 2. Que esta aue se cria en Arabia, y es del tamaño de vn Aguila, y que al rededor del cuello tiene vn resplandor dorado, y todo lo demas purpureo; La cola verde listada con vnas plumas rosadas, tiene crestas sobre el pico, y en la cabeça vn penacho que la hermosea. Dize tambien (por opinion de Manilio Senador, que escriuio desta Aue) que no ha auido quien la aya visto comer; y que en Arabia es consagrada al Sol, y viue seiscientos y sesenta años. Quando enuejece haze un nido de ramos de canela, y de incienso, y llenandole de cosas olorosas, puesta sobre el se muere, y de sus huessos, y medulas nace vn gusanillo de que se forma despues vna nueua Fenix. Lo primero que haze despues de auer renacido, es celebrar las exequias de la muerta Fenix, y para esto lleua todo el nido junto a Pancaya a la Ciudad del Sol, y alli le pone sobre vn altar ... Llamose Fenix, por tener el color Fenicio, esto es purpureo, ò porque es unica en el mundo, porque los Arabes llaman assi la cosa que es singular. (SC, I, 109vo-110ro)

El fénix es, por lo tanto, símbolo de inmortalidad y de renacimiento. Aparece con frecuencia en la poesía de Góngora. Así, por ejemplo, cuando quiere ensalzar la belleza femenina, recurrirá a la imagen del fénix:

Del himno culto dio el último acento
fin mudo al baile, al tiempo que seguida
------
la novia sale de villanas ciento
a la verde florida palizada,
cual nueva fénix en flamantes plumas
matutinos del Sol rayos vestida
de cuanta surca el aire acompañada
monarquía canora;
y, vadeando nubes, las espumas
del rey corona de los otros ríos,
en cuya orilla el viento hereda ahora
pequeños no vacíos
de funerales bárbaros trofeos
que el Egipto erigió a sus Ptolomeos.
(Soledad primera, MG-418, 944-957
)


Lo mismo hará cuando aluda al rey o a algún grande ("Vencidas de los montes Marianos," soneto, MG-284, 9-14):

Pisando el yugo al Tajo y sus espumas
que salpicando os dorara la espuela,
el nido venerad humildemente
del Fénix hoy que reinos son sus plumas.
¿Qué mucho si el Oriente es, cuando vuela,
una ala suya, y otra el Occidente
?


cuando evoque la realeza de un lugar (Las firmezas de Isabela, MG-421, 490 y ss.):

Partimos juntos a ver
aquella Fénix del orbe,
que debajo de sus alas
tantos hoy leños recoge;
gran Babilonia de España,
------------------------
mapa de todas naciones
.


o cuando invoca la fama (soneto, MG-330, 1-11):

Segundas plumas son, oh lector, cuantas--
letras contiene este volumen grave;
plumas siempre gloriosas, no del ave
cuyo túmulo son aromas tantas:

de aquel sí, cuyas hoy cenizas santas
breve pórfido sella en paz suave;
que a poco mármol mucho Fénix cabe,
si altamente negado a nuestras plantas.

De sus hazañas, pues, hoy renacido,
debe Cabrera el Fénix, debe el mundo,
cuantas segundas bate plumas bellas ..
.


Formará, también, motivo preferido de la poesía fúnebre (soneto, MG-320, 1-4):

Máquina funeral, que desta vida----------
nos decís la mudanza, estando queda;
------
pira, no de aromática arboleda,
si a más gloriosa Fénix construida
.

jardines de Venus. Venus, la diosa del amor entre los latinos (semejante a la Afrodite griega), era una divinidad muy antigua que primitivamente simbolizaba la fertilidad del suelo y, muy especialmente, de los huertos. Se dice que nació de las espumas del mar. Vid. Bergua.

El nacimiento de Venus, Alexandré Cabanel, 1863

pomos. Del latín pomum, - i (n) 'fruta.' DA, "Vocablos cultos de la Soledad primera," p. 61.

pechugas / pomos no maduros. Ambos términos aluden a la tierna edad de Tisbe.